Podemos encontrar bastantes guías y revistas especializadas para consultar o leer sugerencias de vinos para nuestra pequeña bodega, para una cena con los amigos, o para un regalo especial.
Pero creo que es importante que también tengamos en mente algunas recomendaciones si vamos de compras
Es muy interesante fijarnos en las condiciones en las que esta el local y donde y como están ubicadas las botellas. Como reglas básicas debemos saber que el sol (botellas en escaparates o tomando el sol) y el calor (locales mal ventilados, o muy calurosos.) no son buenos indicios de una buena conservación del vino.

Cuando cojamos una botella, comprobaremos su estado físico, y especialmente el corcho y la cápsula que lo envuelve. El corcho es el protector del vino, su aislante del exterior, si la botella no ha estado bien conservada puede ocurrir que el corcho sobresalga de una posición normal o presente algún golpe que haya mermado esa capacidad aislante y el vino este deteriorado.

Observaremos si existen o no sedimentos en vino, algunos taninos que pueden haber precipitado, esto no es malo, y podemos eliminarlos por medio de la decantación.

Otro buen detalle es que las botellas estén ligeramente tumbadas en las que el vino humedece el corcho, protegiendo sus propiedades aislantes, al mantener su humedad.

Si detectamos cualquier otra anomalía es conveniente que lo hablemos con el encargado de la tienda o el restaurante y ante la duda seleccionar otra botella.